Salve CELESTE !!!

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Si hace una semana hablaba de la creación de sinergia, no puedo evitar hablar de este maravilloso ejemplo, que tiene un único color, el del cielo de Uruguay. No lo digo yo, lo dicen los que entienden del balompié: “..no se creyó mejor que nadie, aunque tampoco peor. Siempre sabedor de sus defectos, jugó con más aplomo que brillantez y trabajó a destajo. Desde Luis Suárez hasta Fernando Muslera se comportó como un equipo.” “..que Uruguay es un equipo quedó patente en la celebración: saltó el banquillo entero a festejarlo con su compañero, mostrando que ese nosotros del que siempre habla el maestro Tabárez es axioma en su selección.”

Positividad es igual a Productividad. Y esta selección, que alcanzó una posición en el Mundial de Sudáfrica que hacía 40 años que no se alcanzaba y fue campeona de América después de 16 años sin lograrlo, tiene positividad para regalar. No hay muchos más secretos.

Claramente: esta vez uno más uno dio igual a TRES.

¡Salve Campeones!

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Dos más dos = Depende

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Cuando tenía 20 años acepté formar parte de la banda musical que acompañaba a un grupo de humoristas en Carnaval (*). Cerca de cuarenta días actuando una media entre 4 y 5 veces cada noche, para lo que se ensaya durante varios meses. Indudablemente una de las vivencias más enriquecedoras e intensas a nivel humano que he tenido en mi vida. Como un Gran Hermano a tiempo parcial durante casi 6 meses: arriba, pero sobre todo abajo del escenario.

De todas las experiencias y hechos vividos en ese período hay uno que me vuelve  a la memoria cada vez que tengo que participar como consultor en assessments o evaluaciones a directivos.

En realidad se trata de una pregunta que me hacía en aquel momento de forma frecuente: ¿Cómo puede ser que la reacción del público sea tan diversa y dispar ante una misma escena, una misma gracia o un mismo chiste? ¿Cómo puede ser que en dos barrios situados a cientos de metros de distancia el público reaccione de forma tan diferente? Nunca era dos veces igual. Una misma broma o situación podía hacer que se ‘partieran’ de risa en un tablado y que apenas generara alguna risa aislada en el tablado del barrio vecino.

Obviamente existían factores que a priori podían incidir como la afluencia de público o la calidad de la actuación. Incluso podría considerarse la condición socio-económica o cultural del público como factor también determinante, pero puedo asegurar que no había una correlación posible que al menos se pudiese extraer.

Los Assessment Center son, en pocas palabras, evaluaciones a grupos de profesionales en donde se miden determinadas competencias. Con actividades multidisciplinarias grupales e individuales se observan y analizan las competencias y habilidades de los participantes.

En los Assessment Center sucede exactamente lo mismo que con la reacción del público en los tablados: nunca hay dos grupos que actúen de la misma forma o con igual resultado. Ante una misma prueba, los mismos datos, personal del mismo rango, de una misma empresa y ciudad, la repercusión en el grupo y su interacción es siempre diferente. Y a veces muy diferente. Algo que no deja de fascinarme.

Evidentemente uno de los factores que está por detrás de estos resultados tiene que ver con el liderazgo, ingrediente válido tanto para lo que se observa en las dinámicas de grupo de los assessment como en las reacciones en una platea: baste mencionar a las famosas claques (aplaudidores profesionales) que ya se utilizaban en la época clásica para animar los espectáculos.

Al igual que una claque, la presencia de líderes en las dinámicas de grupo alienta al resto a la consecución de objetivos, generándose una mayor organización, motivación, involucración, responsabilidad, compromiso. En definitiva: promueve la generación de sinergia. Algo tan sencillo de explicar como que dos más dos dará un resultado mayor a cuatro.

Claro que también existen los saboteadores, esto es, aquellos cuya presencia va en detrimento de la interacción grupal. Son los que en una platea bostezan o abuchean y tiran tomates al escenario. En los grupos se produce desconcierto, pérdida de energía y tiempo, apatía, falta de resultados, conflictividad. Lo que se genera es entropía, concepto proveniente de la termodinámica: es la destrucción y disipación de energía. Lo opuesto de sinergia. Dos más dos no alcanzará nunca a dar cuatro.

Sin embargo hablar de líderes o saboteadores es quedarse con la parte más visible y fácil de la respuesta a aquella pregunta que me formulaba hace 25 años. Lo realmente importante en un grupo es la relación, el interfase entre las personas. Tal como se formula en el enfoque sistémico de ORSC y se trabaja en Coaching de Equipos, el foco de atención tiene que ponerse en la relación (el sistema relacional) que existe entre las personas que integran un grupo, un equipo o una pareja. Allí estará la clave para la creación o bien de sinergia o bien de entropía.

Precisamente uno de los elementos que afecta la relación o interfase es el grado de positividad. Incrementar el grado de positividad aumentará el grado de eficacia del grupo. Ojo: positividad en la relación no significa que tengan que hacerse amigos o novios, simplemente se trata de encontrar los elementos positivos en la interacción que sirvan de palanca para alcanzar los resultados y objetivos deseados. Es decir, que ayuden a ser eficaces. La positividad está correlacionada estrictamente con la productividad, así como el buen ánimo y disposición hacen que la gente se ría más en una platea.

Ese lazo invisible que representa toda relación, sea del tipo que sea, tiene su propia característica, rasgos, incluso podríamos decir personalidad. De ella depende la interacción y el resultado final.

“Tú piensas que por entender uno debes entender dos, porque uno y uno hacen dos. La cuestión es que también debe existir y”. Proverbio sufí.

(*) Montevideo, ciudad de un millón y medio de habitantes tiene el festejo de Carnaval más largo del mundo: abarca todo el mes de febrero y los primeros días de marzo. Se trata de un fenómeno popular muy extendido en donde diversos tipos de agrupaciones artísticas (murgas, humoristas, comparsas,..) se preparan durante meses para luego actuar cada noche en alguno de los múltiples escenarios repartidos por toda la ciudad, llamados “tablados”. Dependiendo de la popularidad del grupo, pueden ser entre 4 y 5 actuaciones cada noche durante esos cuarenta días. Para los artistas es una de las fuentes de ingreso más codiciadas y más intensas.

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