Di-fe-ren-te

“Si no tenés una ventaja competitiva, no compitas. Si tenés una ventaja competitiva, la vas a perder. Cambiá antes que tengas que cambiar. Porque cada vez es más tarde más temprano”. Esta frase literalmente expresada por el economista argentino Alberto Levy, refleja una realidad que se impone cada día más, no sólo para las empresas, sino también para las personas: cuanto más se quieren diferenciar, más se parecen.

En la España actual esto cobra relevancia especialmente a la hora de buscar un empleo u ofrecer un servicio: ¿Qué es lo que me diferencia de las personas que están compitiendo conmigo para acceder a este puesto o de los que ofrecen el mismo servicio que yo? Dicho de una forma más directa, ¿por qué deberían contratarme a mí y no a otro?

Una de las claves la podemos encontrar en la vida de la protagonista del vídeo que encabeza este post, Madonna Louise Veronica Ciccone Fortin, la chica que a los 19 años se fue de su casa, con poco más de 100 dólares en el bolsillo, en dirección a Nueva York y para lograr un único objetivo: ser artista. Tal cual.

Madonna es un caso de éxito que se estudia en los principales cursos y manuales de Dirección Estratégica y de la lectura de su biografía pueden aprenderse muchas cosas. En la carrera de Madonna están presentes los cuatro factores claves del éxito estratégico: tener un objetivo claro, conocerse muy bien a sí mismo, conocer el entorno y sobre todo: ser perseverante.

Yo añado: de estos cuatro elementos surge el concepto más importante: el aporte de valor diferencial. Un valor único o al menos muy difícil de equiparar o encontrar.

Madonna no sólo es la reina del pop, es la reina del valor diferencial. Te guste o no su música, su baile, su voz o su cara.

A sus 53 años y medio, una vez más lo volvió a demostrar el pasado domingo, estando en el lugar indicado (la final de la Super Bowl, el espectáculo de mayor audiencia en EE.UU.), apoyada por un despliegue sencillamente increíble (un escenario infernal ¡montado en 8 minutos por 600 voluntarios!) y acompañada por músicos, cantantes y bailarines que están en la cresta de la ola (*). Ver para creer.

Ojo, no confundir: Madonna no necesita ser la mejor cantante, bailarina o la más guapa, de hecho no lo es. Necesita ser Madonna. Es decir, seguir siendo sinónimo de un valor añadido diferente, único.

Ese valor es precisamente la fuente de lo que menciona Levy, la ventaja competitiva, esto es, la característica diferencial respecto de los competidores, sean empresas pugnando por un mercado o personas por un puesto de trabajo. Ese valor es el que le confiere a quien lo posee la capacidad para alcanzar un resultado superior a sus competidores y para que sea válido tiene que ser demostrable, además de poseerlo de manera sostenible a lo largo del tiempo, es decir no ser algo coyuntural o pasajero.

En el caso de las personas a la hora de buscar un empleo, la forma de demostrar esa ventaja competitiva no lo es necesariamente con un CV en la mano.

La manera de demostrarlo comienza por algo aparentemente tan sencillo como ser consciente de esa ventaja competitiva, de ese valor diferencial, algo que en la mayoría de los casos no sucede: no somos capaces de reconocer nuestro valor único, diferente. O bien porque pensamos que no lo tenemos o porque no sabemos muy bien cuál es o cómo reconocerlo.

La pregunta obvia es por tanto ¿cómo nos damos cuenta de nuestro valor diferencial? La respuesta: reflexionando. Y hacerlo de la forma contraria a la que en general nos han educado y que nos sigue propugnando el sistema educativo, es decir hacerlo poniendo el foco de atención en las cosas que hacemos –y hemos hecho- bien. Especialmente en los logros que hemos alcanzado. Todos.

Aquí es donde salta nuestro saboteador interno: “yo no tengo logros” (¿lo has escuchado?). Pues tengo una mala noticia para ese saboteador: todos tenemos logros, cada uno a su nivel y posibilidades. No es necesario ser director o gerente para ello. Simplemente es necesario detenerse a reflexionar sobre lo que hacemos y hemos alcanzado, sobre las capacidades que allí hay implícitas, así sea ese trabajo que consideramos rutinario. Allí también hay valor. Hay que saberlo ver, identificar, iluminar.

Diría más, ese valor diferencial está en las cosas que nos gusta hacer y que hacemos por tanto sin esfuerzo. En eso consiste el talento.

Ahora más que nunca es hora de buscar ese valor diferencial. Como dice Levy, cada vez es más tarde más temprano.

La buena noticia es que no es necesario ser Madonna para tenerlo. Pero sí es imprescindible sentirnos como Madonna: el primer paso para ser deseados es sentirse y hacerse deseable.

¿Lo eres?

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(*) En este show han participado artistas como LMFAO, Nicki Minaj, M.I.A., Cee Lo Green y los acróbatas del Cirque du Soleil

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13 Responses to “Di-fe-ren-te”

  1. Graciela Cortazzo Says:

    “Sentirse y hacerse deseable” , darle sentido a nuestro valor diferencial.
    Es eso nuestra individualidad?

    Lo voy a tener en cuenta mas seguido.

    Gracias Fernando.

  2. jose Luis Moya Says:

    Genial como siempre, Fernando!
    Predicado con el ejemplo mostrándonos tú “hecho diferencial”.

    Un abrazo y gracias por tus reflexiones!

    Pepe

  3. Fernando Notaro Says:

    Hola Graciela, gracias por tu comentario!
    Todo eso es parte de nuestra autenticidad. Hay que empezar por nosotros. Del mismo modo, si no nos queremos a nosotros mismos, difícilmente podamos querer a alguien.
    Un beso!

    F.

  4. Fernando Notaro Says:

    Gracias Pepe!
    Un fuerte abrazo.

    F.

  5. maria constanza cantua Says:

    Muy bueno! Es lo que pienso exactamamente de Madonna, de la capacidad de reciclaje, de saber el punto de necesidad de la gente, de no bajar los brazos y la pulsion inquebrantable de mejorar a medida que pasa el tiempo. Como decis no importa si es linda, fea o te gusta o no como canta. Dio un espectaculo maravilloso y justamente eso le dije a mis hijos…,, tiene 53 años, la veo desde mis 13 o 15 años con esa capaciadad de sorprender y no es que sea archimehatalentosa, es archimegatalentosa en diferenciarse, en la focalizacion y eso que dijiste , la perseverancia. Ejemplo fantastico que diste. Como siempre, muy, pero muy buenas tus reflexiones-realidades-verdades, Cariños, Connie

  6. Edgar Medina Says:

    Fernando! me hace mucho sentido tu escrito, no debemos olvidar la reflexión, a veces somos máquinas que toman vuelo y no se detienen a pensar de forma introspectiva para tal vez cambiar de camino hacia uno más disfrutable, con retos y que nos mantenga vivos. Recibe un saludo desde México. Edgar.

  7. Fernando Notaro Says:

    Gracias Connie! Estamos alineados..
    bsos.

    F.

  8. Fernando Notaro Says:

    Gracias Edgar y bienvenido al blog!
    Un abrazo desde Madrid.

    F.

  9. Eva Snijders Says:

    Querido Fernando, amigo y compañero,

    El tuyo me parece un gran post. Hoy, más que nunca, es importante reflexionar sobre nuestro valor diferencial.
    Estoy de acuerdo en la importancia de reflexionar. Y en fijarnos en nuestras acciones, más que en nuestras ideas sobre quiénes somos. Las acciones, ya sabemos, hablan más claro que las palabras (en una traducción demasiado literal del inglés, lo sé). Lo que decimos suele expresar más bien nuestro yo idealizado, no nuestra identidad más profunda.
    Dicho esto, pensar en términos de logros nos mantiene en el círculo vicioso de la medición con los demás y nos empuja a ser más veloces, mas fuertes, más competentes en lugar de ser más auténticos.
    Creo que tanto el valor de Madonna como el nuestro propio reside precisamente ahí, en ser la mejor versión posible de nosotros mismos. (Y encontrar a la persona o empresa que realmente nos “quiere” a nosotros).
    Un abrazo,
    Eva
    Eva

  10. Fernando Notaro Says:

    Gracias Eva por tu sabio comentario. Sobre todo la parte final, la importancia de ser nuestra mejor versión.. Ahora bien: las versiones tienen también que irse mejorando y actualizando, no nos podemos dormir en los laureles, como lo demuestra tan fabulosamente Madonna!
    Un beso y un abrazo.
    F.

  11. Mario Navarro Says:

    Bravo Fernando! Aplicado al país tenemos un URUGUAY DIFERENTE que es en lo que un pequeño grupo de veteranos/jóvenes y jóvenes/veteranos estamos haciendo para que volvamos a ser: URUGUAY DIFERENTE!URUGUAY DIFERENTE de la mafiocracia transplatina; URUGUAY DIFERENTE de la golpecracia caribeña etc. Un URUGUAY DIFERENTE por ser replublicano, politicamente liberal y culturamente avanzado; como fue siempre hasta que …

  12. Fernando Notaro Says:

    Hola Mario, gracias por tu comentario.
    Efectivamente, Uruguay se caracterizó desde sus orígenes por ser bastante diferente al resto de Latinoamérica y eso nos hizo destacar -casi- siempre, pese a ser uno de los países más pequeños, sobre todo en población. Pocos.. pero buenos!
    Hay que confiar en que la esencia no se pierde..
    Un fuerte abrazo!

    F.

  13. Ana Chaquiriand Says:

    Como siempre Fernando un placer leer tus reflexiones!! A eso debemos de apuntar…. a ser cada día mejores, desafiándonos a nosotros mismos…diferenciándonos de los demás… atravesando nuevos obstáculos…creciendo interiormente!!un fuerte abrazo!!

    Anita

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