VUCA no es (solo) una amenaza

Aprendí a leer música a partir de los 4 años, antes que a leer y escribir palabras, en un contexto de escuela musical tradicional, esto es, música clásica y abundante solfeo.

Con el dominio de dos claves -sol y fa- que son las simultáneas para las partituras de piano, llegué a los 13 años, cuando formamos una banda en nuestro colegio, momento en el que surgió un problema: no había partituras para las músicas que hacíamos, covers de bandas de la época. La situación se resolvió en forma relativamente fácil, ‘sacando’ los temas de oído y aprendiéndolos de memoria. No había necesidad de leer ni escribir partituras.

A medida que iba pasando el tiempo, esta situación se hizo más retadora, ya que el número de temas crecía y la complejidad de los mismos era mayor. En determinado momento, descubrí en una casa de música un libro de partituras de Supertramp, vi la portada y no lo podía creer, era uno de los grupos que más covers hacíamos. Emocionado, lo abrí y la euforia se transformó en una enorme frustración: no entendía nada de lo que veía: ¡letras y números! (*)

Mi cabeza adolescente estalló. ¿Cómo podía ser que leer esa partitura, comprenderla y en especial poder tocar lo que allí estaba escrito fuese algo imposible para mi, alguien que “dominaba” la lectura musical?

Compré igualmente el libro y lo llevé al siguiente ensayo. Allí llegó el segundo shock: uno de los integrantes de la banda, guitarra en mano comenzó a tocar los temas a primera vista, leyendo esas ‘letras y números’ con la misma facilidad con la que leería el periódico.

Ese nuevo mundo que representaba una realidad extremadamente compleja e inentendible para mi, significaba algo muy simple y comprensible para mi compañero.

La realidad no existe. Lo que existen son percepciones.

El tan mentado contexto VUCA (**) que nos rodea y nos preocupa -con razón- no alude tanto a lo que es en sí mismo, sino a lo que percibimos desde nosotros mismos.

Dicho en palabras de R. Kegan: “Cuando experimentamos el mundo como ‘muy complejo’ no solo estamos experimentando la complejidad del mundo. Estamos experimentando un desajuste entre la complejidad del mundo y la nuestra en este momento.”

Por lo que, continuando con Kegan, habría dos formas lógicas de enmendar esa brecha, ese gap: bien reduciendo la complejidad del mundo -algo no esperable- o incrementando la nuestra, entendiendo nuestra “complejidad” como el grado de desarrollo, preparación y nivel de consciencia que poseemos las personas.

En términos de la experiencia que comparto al inicio de este post, no solo tuve que tomar consciencia de que existía esa “nueva realidad”, sino de aceptarla y abrazarla, esto es, darme cuenta que era complementaria y sobre todo potenciadora de la que ya conocía, no renegar o lamentarme por no dominarla.

Para ello tuve por una parte que adquirir los conocimientos y la práctica necesarios para utilizarla y también cambiar en algunos aspectos radicalmente mi forma de pensar y concebir la música, no solo la notación musical. Me permitió a partir de ese momento desarrollar y conectar con un espectro de mundos musicales diferentes, en términos de géneros, músicos, escenarios, desafíos.

Denominar el contexto actual como VUCA implica una connotación negativa, que la tendrá en mayor o menor medida en función de nuestra percepción, de nuestra interpretación.

De acuerdo a nuestro grado de desarrollo y consciencia actuales, sin duda que la tiene: a ninguno de nosotros nos gustan ni la volatilidad, ni la incertidumbre, ni la complejidad, ni la ambigüedad. Además de estar preparados y haber sido educados para evitar estas características del VUCA, a nuestro cerebro no le agradan, biológicamente las rechazamos. Al cerebro le encantan las cosas simples, previsibles, estables.

Por lo tanto el verdadero desafío es más interior y profundo que nunca: necesitamos reconfigurar nuestro SER, más que el HACER y aunque esto suene grandilocuente, los pasos para lograrlo deberían apuntar hacia las cosas más básicas, como por ejemplo, pensar.

Adoramos las recetas, las fórmulas, los axiomas y las ‘herramientas’ que resuelvan las situaciones que se presentan en el día a día. Una de las frases más escuchadas al inicio de cada taller, curso o incluso proceso de coaching es “quisiera herramientas para mejorar mi gestión como líder, mi actividad, mis retos. Saber cómo y cuándo aplicarlas”. Nos encantan las guías step by step, los tutoriales.

Reflexionar es algo que no hacemos o hacemos muy poco, incluso cuando nos pagan por ello. Cada vez que pregunto en esos mismos talleres y procesos si están reflexionando -pensando- lo suficiente, unánimemente mis interlocutores me responden con un enorme NO. Y añaden: “el día a día nos come.”

Las presiones de las mismas organizaciones que temen al VUCA no permiten dar pasos para enfrentarse a él. Y en todo caso a la hora de ocuparse del tema, ponen en general foco en el HACER, en las competencias, en los procesos, en las métricas. En la dimensión externa del cambio.

Esto además de ser insuficiente, no es sostenible. Especialmente para el contexto al que se quiere enfrentar, en donde más que recursos o habilidades, una de las cosas que más se necesita, es confianza: entre las personas que forman parte de la organización, en si mismos, en sus líderes, en su visión.

La mayoría de los fracasos se dan por falta de fe y confianza, no por falta de recursos o de conocimientos. Se dan por carencias en lo que llamamos la dimensión interna del cambio.

En definitiva el mensaje es claro: ambas dimensiones, la externa y -sobre todo en este momento- la interna son necesarias.

Decía Kant que una medida del grado de inteligencia de un individuo es el nivel de incertidumbre que es capaz de soportar. Si queremos ‘abrazar’ el contexto VUCA necesitamos desarrollar la inteligencia, sobre todo la Emocional, la Relacional, la Colectiva y ello implica un desarrollo interno (toma de consciencia, creencias, sistema de valores) y externo (estructuras, formas de expresión, habilidades).

Así como la dimensión externa Y la dimensión interna representan dos aspectos coexistentes de un cambio necesario, el contexto VUCA significa amenaza Y oportunidad a la vez. Esa es la gran cuestión, encarnan polaridades. No es que sean dos caras de una misma moneda, son la moneda.

Como la usemos, depende de nosotros mismos.

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(*) Se trataba del llamado Cifrado Americano, una notación musical que destaca por su carácter descriptivo, directo, y sobre todo práctico para la música popular, ya sea simples canciones o el jazz más elaborado.

(**) VUCA: Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity. Concepto que tiene su origen en la jerga militar de la Guerra Fría y que se utiliza actualmente para describir el contexto cambiante y complejo del s. XXI

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6 Responses to “VUCA no es (solo) una amenaza”

  1. Annaluisa dice:

    Fernando, que bonita historia que compartes y que interesante reflexion, tiene toda la razón, no pensamos!
    No conocia lo del Vuca.
    Un piacere leggerti di nuovo. Baci dall’Italia!

  2. Pedro dice:

    Excelente post Fernando. Me ha encantado la analogía que has hecho con tu experiencia en la música.
    No sabía que lo del VUCA provenía de la Guerra Fría, mira que lo he escuchado y nadie lo menciona, pero he confirmado que es así y todo el mundo lo pinta como una amenaza. Por eso me parece muy bueno lo que dices.

  3. Andrea Artigas dice:

    Muy interesante reflexión, aunque un poco larga. Me gustó la comparación que has hecho con lo de la música, queda muy claro lo que dices.
    Me gustaría leerte más seguido.

  4. A. Lecueder dice:

    Es un post que abre los ojos. Es muy cierto que en las empresas se preocupan por el “hacer” como bien dices, aunque es necesario, no es lo único. Es la inercia del siglo 20 que nos sigue poniendo el énfasis en el resultado, en la cifra.
    Y como dices, no es sostenible sin un fortalecimiento interno de las personas. Lo difundiré en mi entorno, gracias.

  5. Santiago dice:

    Muy buena reflexión, cuánta nostalgia de aquellas épocas, cuantos recuerdos…
    María, Marí­a confunde dolor y alegrí­a.
    Gracias, abrazo grande.

  6. Pierre dice:

    Vengo escuchando y leyendo del VUCA hasta en la sopa. Es la primera vez que veo un enfoque que al menos me hace pensar algo diferente.
    Me ha gustado el paralelismo con tu historia en la música. Por cierto qué pasó con la banda?

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