¿Preguntas?

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El 9 de mayo de 1950 un político de origen germano-luxemburgués, que en la Primera Guerra Mundial había militado en el ejército alemán y que no tenía grandes cualidades como orador se plantó frente a cientos de periodistas para hacer una declaración: la primera propuesta oficial para la construcción de una Europa integrada.

Ese día está considerado como el nacimiento de la Europa comunitaria. Y ese político se llamaba Robert Schuman.

Sin embargo lo que ha llegado a ser la actual Unión Europea no nació ese día y la llamada “Declaración Schuman” no es el verdadero mérito de este político.  Su virtud fue la de plantearse, tiempo atrás junto a Jean Monnet una ‘simple’ pregunta: ¿Cómo podemos hacer para que Alemania y Francia no entren nunca más en guerra? Ese sí fue el mismísimo origen de la actual Unión Europea.

Casi setenta años después, difícilmente alguien pueda pensar que Alemania y Francia vayan a enfrentarse en un conflicto bélico. Schuman y Monnet no tienen el mérito de haber encontrado una respuesta, sino de haber formulado la pregunta adecuada.

Es bien conocida la frase atribuida a Einstein: “Si yo tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, gastaría los primeros 55 minutos para determinar la pregunta apropiada, porque una vez supiera la pregunta correcta podría resolver el problema en cinco minutos”.

Habitualmente nos empeñamos en encontrar la “respuesta correcta” y muchas de esas veces la respuesta que obtenemos no nos satisface. O no viene. Si esto es así, lo que no estamos haciendo es formular la pregunta correcta.

Por ejemplo, uno de los problemas habituales que tenemos las personas es la falta de tiempo. La pregunta que nos viene rápidamente es qué puedo hacer para tener más tiempo o incluso en qué pierdo el tiempo. Si nos preguntáramos cuáles son mis prioridades o qué estoy priorizando, el enfoque cambiaría y sería más efectivo porque iría al meollo de la cuestión.

Las preguntas ponen el foco y por ello definen nuestra realidad. Schuman y Monnet crearon a partir de esa pregunta una nueva realidad, seguramente impensable hasta entonces en el contexto europeo.

Preguntas diferentes conducen a conversaciones diferentes.

No es lo mismo preguntar ¿qué hicimos mal y quién es el responsable/culpable? A preguntar ¿qué podemos aprender de lo que ha sucedido y qué posibilidades vemos ahora?

No es lo mismo preguntar: ¿estás de acuerdo con este análisis? a ¿cuáles son los puntos que compartes de este análisis?

Ante una situación problemática, nuestra tendencia (adquirida en la educación cartesiana) es en forma casi automática a preguntarnos el “por qué”. En coaching, sabemos que preguntar es un arte y una ciencia y conocemos los riesgos de preguntar el por qué, ya que dirige el foco hacia atrás y a situar los problemas complejos en una perspectiva causal y lineal.

La realidad humana es bastante más rica y circular –no lineal-, por lo que es más efectivo preguntarse simplemente el “qué”, “qué es lo que ocurre”, “cómo”, “cómo hacer para..”.

Por ejemplo, en lugar de plantear ¿por qué no escucha? o ¿por qué no tengo una buena relación?, será más productivo preguntarse ¿cómo hacer la próxima vez para captar su atención? y ¿cómo podría mejorar mi relación?, respectivamente, lo cual permite poner foco en explorar soluciones y acometer acciones futuras.

Observando el contexto actual de España -y del mundo-, es bastante probable que los líderes políticos no se estén planteando las preguntas adecuadas y más bien al contrario, insistan con las mismas preguntas, una y otra vez, esperando encontrar una respuesta diferente. La respuesta ‘correcta’.

Como bien dice Peter Drucker, el padre del management moderno: lo verdaderamente peligroso es hacer la pregunta equivocada.

El mérito de los líderes no está en resolver un problema, si no el de transformarlo en un reto. Eso fue lo que hicieron Schuman y Monnet.

Por eso me pregunto: ¿cómo podemos hacer para que los líderes actuales se hagan las preguntas adecuadas?

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2 Responses to “¿Preguntas?”

  1. Abel dice:

    Fernando, me parece muy acertado tu post. En un momento en que hay una incertidumbre y una estupidez infinita en nuestros políticos, se demuestra que no saben hacerse las preguntas adecuadas. No saben interpretar lo que realmente necesita y quiere la sociedad.
    Gracias por este aporte. Ojalá lo leyera algún político

  2. Pilar Hernández dice:

    Interesante lo que dices, estamos siempre pensando en la respuesta, antes incluso de recibirla. No estamos acostumbrados a invertir tiempo en pensar lo que vamos a preguntar. Me lo anoto!
    Gracias Fernando

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