Frenavanzar

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“Si hay catorce ranas frente a un estanque y tres de ellas deciden tirarse al agua, ¿cuántas ranas quedarán sobre la orilla del estanque? La respuesta que seguramente les venga en mente será once. Puedo sugerir sin embargo una respuesta que sería más correcta: catorce. Existe una gran diferencia entre decidir hacer algo y efectivamente hacerlo.” Este problema aparentemente matemático, es el que plantea Robert Kegan(*) para comenzar sus conferencias y romper el hielo para hablar del resultado de más de 20 años de estudios sobre la conducta de los adultos ante el cambio.

Sabemos que tomar decisiones no es fácil. Sabemos que incluso cuando esas decisiones están analizadas, meditadas, comprendidas, aceptadas y finalmente tomadas, no siempre se llevan a cabo o al menos no con toda la fuerza y la determinación necesarias para efectivizar el cambio o el objetivo que se pretendía alcanzar.

Lo habitual es pensar que la causa de esta dificultad esté en la falta de voluntad, de motivación o simplemente de comprensión o convicción. Incluso en Coaching muchas veces en estas situaciones, el proceso apunta a poder visualizar las virtudes o bondades del cambio, lograr que el cliente resuene con el logro del objetivo cumplido, para que a partir de esa conexión emocional, se generen las palancas que favorezcan el cambio.

Pero lo cierto es que en muchos casos, aún comprendiéndolo racionalmente y conectando emocionalmente, aún asumiendo un compromiso, ese cambio, esa decisión, no se logra efectivizar. A pesar de querer avanzar hacia ese objetivo, hay fuerzas, mecanismos, ‘estrategias’ que desarrollamos en forma más o menos consciente que nos mantienen en el mismo lugar.

Es como tener un pie en el pedal del acelerador y otro en el del freno. Algo así como ‘frenacelerar’. Mejor dicho:frenavanzar.

El trabajo y las investigaciones de Kegan junto con Lisa Lahey muestran cómo nuestros hábitos individuales y modos de pensar, junto con las normas colectivas y creencias, se combinan para crear literalmente una inmunidad a cambiar, tal como ellos lo denominan: immunity to change.

El resultado más sorprendente que reafirma sus investigaciones, lo obtuvieron en el ámbito médico con pacientes con problemas graves de corazón y riesgo de vida que requerían tomar cierta medicación o seguir un tratamiento. Solamente 1 de cada 7 de esos pacientes era capaz de incorporar esos hábitos de forma efectiva.

En otras palabras: aún teniendo una motivación tal como el riesgo de morirse, más del 85% de las personas no eran capaces de efectivizar totalmente el cambio requerido.

Está claro que una brecha entre lo que queremos y lo que hacemos es una señal segura de que hay una recompensa en lo que efectivamente hacemos (y que va en contra del objetivo asumido), algo que está actuando de forma automática e inconsciente y que nos protege de determinadas preocupaciones, miedos, angustias a modo de sistema inmunitario.

Es como si tuviésemos un compromiso que nos lleva a protegernos de esos miedos y preocupaciones, saboteando nuestro propio cambio a través de las acciones o no-acciones que hacemos en contra del objetivo deseado.

Precisamente, Kegan y Lahey les denominan compromisos en competencia: son compromisos ocultos, inconscientes en su gran mayoría y que entran en contradicción –en competencia- con el compromiso y objetivo consciente de cambio y aceptado racionalmente. Hay una contraposición de compromisos.

Los autores van más allá y sostienen que los compromisos en competencia están a su vez basados y respaldados en creencias no conscientes que motivan el mecanismo inmune, es el supuesto de base que está detrás del no-cambio. En términos de Kegan, son las “Big Assumptions” que accionan la inmunidad al cambio.

En síntesis, podemos desglosar los cuatro elementos que forman parte del análisis de estos investigadores:

a) Un objetivo de cambio que lleva aparejado un compromiso consciente.

b) Las acciones o no-acciones que se hacen en contra del objetivo.

c) Las preocupaciones (“Worry Box”) y los compromisos ocultos  -en competencia con el objetivo de cambio- que nos protegen de esos miedos.

d) Las creencias que sustentan los compromisos en competencia.

Tomando como ejemplo a los pacientes de su investigación, podemos identificar estos cuatro elementos. a) El objetivo de cambio de estas personas consistía claramente en modificar hábitos, seguir un tratamiento, tomar una medicación y eso representa su compromiso consciente, visible. b) Sin embargo, la gran mayoría no realizaba las acciones necesarias para llevarlo adelante (no repetía la receta, no tomaba regularmente o con la frecuencia adecuada el medicamento, etc). c) Sus preocupaciones y angustias eran del tipo “no me agrada tomar una pastilla todos los días”, “tengo miedo a ser dependiente..”. El compromiso oculto que estaba detrás era por ejemplo “estoy comprometido con no sentirme una persona enferma” o “estoy comprometido con no aceptar que estoy en mi camino de salida.” d) A su vez, estos compromisos se basaban en determinadas creencias tales como: “Si tengo que tomar una pastilla todos los días significa que estoy en declive, viejo o enfermo”, “si dependo de un tratamiento/medicamento el resto de mi vida, es porque ya estoy en el camino de salida”, etc.

La conclusión más importante que se desprende es que trabajar sobre el objetivo final o sobre las conductas que no están ayudando a ese objetivo, son simplemente paliativos, no van a la raíz de la causa.

La clave está en la creencia de base y para ello lo que se necesita por supuesto, es aflorarla, hacerla visible. Una vez descubierta, no se trata tanto de comprobar la falsedad de la misma, sino de desvelar el proceso de generalización que se ha hecho de ella, de haberla asumido al 100% y no ver sus puntos ciegos. El objetivo es poner esos puntos ciegos a la vista para que puedan ser cuestionados (“¿todas las personas que toman una pastilla todos los días están enfermas o en declive?”), algo que no es sencillo y que debería de hacerse con pequeños pasos que vayan desactivando la creencia (“comprueba cómo te sientes si completas el tratamiento durante una semana o dos”).

Es decir, se trata de tomar acciones pequeñas y específicas que sean inconsistentes con el sistema inmunitario para desafiar y cuestionar con éxito las creencias y asunciones. He aquí lo más importante: esas acciones no han de dirigirse a obtener el objetivo de mejora, sino a obtener la información necesaria para poner en cuestión o neutralizar las creencias. La modificación en los comportamientos hacia el objetivo será en todo caso una consecuencia de ello.

Estamos en el preámbulo de un nuevo año y de tiempos de promesas e intenciones de cambio. Mi invitación es a que esta vez sí logres esos objetivos.

Para ello intenta previamente explorar y desvelar qué miedos sientes cada vez que lo intentas, qué preocupaciones se protegen cuando no haces lo que quieres hacer. Comprueba qué compromiso se activa para desencadenar esa protección. Finalmente intenta encontrar y hacer visible la creencia que sustenta ese compromiso en competencia con tu objetivo y compromiso de cambio.

Seguro que te sorprenderás.

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(*) Dr. Robert Kegan, psicólogo de la Universidad de Harvard se ha dedicado a enseñar, investigar y escribir sobre temas vinculados al desarrollo de los adultos, el liderazgo y el desarrollo profesional. Particularmente también ha trabajado el tema del cambio en las personas y las organizaciones.

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6 Responses to “Frenavanzar”

  1. Adela Sanromán dice:

    Excelente artículo. No conocía a Kegan y su Immunity to Change, pero he visto que hay bastante información en Internet, aunque en inglés y no tan clara como en este artículo. Gracias Fernando.

    • Gracias Adela y bienvenida al blog!

      El trabajo de Kegan al respecto de este tema se encuentra publicado en su libro “Immunity to change”, editado por Harvard Business Review Press en el 2009. El libro es gordito.. (340 págs) pero hay incluso un video que hace un análisis bastante extenso, por si te interesa más en profundidad el tema http://www.youtube.com/watch?v=MHPaFSROczY

      Espero que te haya servido la info.

      Un saludo!

      F:

  2. Rivas dice:

    Fernando muy bueno el artículo. Te has hecho esperar pero ha valido la pena.
    Me gustaría que pudieras dar algún ejemplo más para tenerlo aún más claro.
    Muchas gracias y no eperes tanto tiempo para publicar!!

    A. Rivas

    • Hola Alberto, gracias por tus palabras!

      Los ejemplos son muy diversos, porque al final, las creencias son las que están guiando nuestros actos todo el tiempo. La ‘inmunidad al cambio’ se puede percibir en actos más banales o mundanos o en temas bien profundos como el caso de la investigación de Kegan con los pacientes.

      Te pondré un ejemplo real con una cliente y que ilustra lo que expone Kegan:
      Una persona que tenía como objetivo ir al gimnasio y hacer ejercicio, algo que se proponía todos los años. Incluso llegó al punto de inscribirse y pagar para obligarse a ir. Tenía el apoyo de su familia también, para organizarse con los niños. Lo que hacía en contra del objetivo era sobre todo salir tarde de trabajar, poner alguna reunión a esa hora, quedarse conversando a la salida del trabajo, etc., resultando en que nunca comenzaba las clases. A través del proceso de Coaching, se desveló un miedo a comenzar a ir y no lograr una continuidad, preocupación por tener que faltar una vez iniciada la actividad, preocupación por no ir a todas las clases. Esto estaba ligado a un compromiso oculto de no permitirse “fallar” precisamente al objetivo visible de asistir, básicamente un compromiso de ser responsable (uno de los valores más importantes para esta cliente) y en competencia con el objetivo. La creencia asociada a este compromiso que la propia cliente desveló en el proceso fue la de ‘si asumo un compromiso y me embarco en él, el hecho de no cumplir me hace una persona irresponsable’, algo como digo, en contra de sus valores. El trabajo por tanto se centró en “mover el timón” unos grados con acciones para demostrar(se) por ejemplo que puede faltar a las clases del gimnasio sin que por ello sea una persona irresponsable. Esto es: el trabajo no se centró en ver cómo se podía organizar mejor, qué podía hacer para salir más temprano, etc., sino en ‘neutralizar’ de alguna forma la creencia de base, lo cual dio resultados duraderos y satisfactorios, incluso en otros campos de su vida.

      Espero que haya podido ayudarte con el ejemplo, cualquier cosa, estoy a tu disposición.

      Un abrazo!

      F.

  3. Clara H dice:

    Me ha gustado mucho este tema, para mi donde se ve más es en las profesiones, personas que no están a gusto con su empleo y quieren cambiar pero no logran hacer nada para hacerlo. ¿al final es un tema de vocación?

  4. Graciela dice:

    HolaFernando,
    El demorar en comenzar algo es relacionado con la inercia, un cuerpo tiende a seguir en el estado que estaba, asi que si estabas quieto, no ibas al gimnasio, tenderas al lado de seguir sin ir al gimnasio. Una vez que emepezas a ir, por la motivacion que sea, tenderas a seguir yendo. Lo que nos intersa para el seguimiento de la nueva actividad es el notar resultados por lo minimos que sean. Ahi es la segundea motivacion, porque se ve que el objetivo se acerca.
    Tal vez es temor a no ver resultados pronto, y perder el animo a ese cambio efectuado.
    La motivacion debe ser otra que llegar a un objetivo. El objetivo es la linea final, la motivacion es “tiempo para uno”, “descanso mental”, “relax”, “detox” que es la razon para ejercitar esa nueva actividad o atencion.
    Gracias Fernando, muy bueno.

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