I’mPossible

la orquesta imposible en TEDXCibeles 2015

Si la vida fuese un libro, ¿en qué capítulo estarías? Esta es la interesante pregunta que nos hizo Nicolas Huchet, uno de los ponentes de TEDxCibeles 2015, días atrás en Madrid, cuyo lema fue #ImPossible: “ideas imposibles que se han hecho realidad gracias a mentes brillantes disruptivas”.

En el caso de Nicolas, su ‘imposible’ se hizo posible cuando luego de diez años de haber perdido parte de su brazo derecho, logró con sólo 1000 euros, fabricarse para si mismo una prótesis de mano robótica, utilizando para ello partes impresas en 3D, hardware y software de código abierto. Algo que en el mercado cuesta unos 27.000 euros.

Creadores de éxitos tecnológicos ‘imposibles’ como el innovador ingeniero ítalo-británico Julian Melchiorri, desarrollador de la tela fotosintética Silk Leaf que absorbe CO2 y produce oxígeno, o la estadounidense Eesha Khare (de 20 años), inventora de una batería que se carga en menos de 30 segundos, es flexible y soporta diez veces más ciclos de carga, o el español Juan Carlos Sebastia (de 21 años) ganador entre cientos de proyectos de un premio mundial de la NASA por el diseño de un casco de astronauta, compartieron su experiencia, visión y reflexión.

También lo hicieron personas con proyectos o experiencias muy diversas pero con el denominador común de tener la etiqueta de improbable, insostenible o absurdo en su punto de partida.

Luego de escuchar todas estas ponencias, la gran cuestión es, ¿cuál es el otro denominador común de estas personas, el que hizo posible lo imposible? ¿Hay un denominador común?

Por supuesto que lo hay. Y no se llama suerte, recursos o conocimiento. Ni siquiera talento.

El ingrediente que está presente en todos y cada uno de los casos tiene un nombre: perseverancia. Lo que la RAE relaciona con mantenerse constante en la prosecución de algo. Firmeza y constancia, especialmente en la actitud. Dedicación y empeño, especialmente en la inversión de esfuerzos.

Un ingrediente que no es ni mucho menos secreto. Detrás de cada historia de éxito de artistas, científicos o hazañas milagrosas como la tragedia de los Andes está la perseverancia.

Ahora bien, ¿de dónde proviene? ¿qué es lo que la ocasiona?

Para la respuesta, seguramente nos ayude a pensar que la perseverancia es una elección, y como tal, tiene su base en querer algo, en forma más o menos consciente. QUERER, en mayúsculas y negrita.

Es decir, la perseverancia está accionada fundamentalmente por la palanca del amor, en su sentido más amplio, la del deseo de ir hacia ‘ese lugar’ que muchas veces llamamos visión, tanto en el plano personal como empresarial.

Esa palanca genera dos elementos fundamentales para alimentar la perseverancia, mencionados por buena parte de estos ponentes: confianza y voluntad. Confianza que muchas veces se transforma en fe –creer sin ver-, ya que el resultado final en su caso era muy poco probable o al menos incierto. Voluntad, para poder transformar el “no lo puedes hacer” en “hagámoslo”.

Obviamente en la perseverancia influyen factores relacionados con la personalidad e incluso con la cultura, de los cuales resaltaría dos que a menudo se confunden: resistencia y resiliencia, conceptos que provienen de la Física Clásica.

La resistencia es la capacidad de los materiales sólidos para soportar tensiones sin alterarse. La resiliencia, por su parte, alude a la capacidad de los materiales para recuperar su forma luego de una deformación.

En otras palabras, para mantener, sostener la perseverancia, hará falta tanto el sobrellevar y aguantar ‘los golpes’, así como recuperarse y sobreponerse a los mismos. No tirar la toalla.

No sólo no tirarla cuando fracasemos, sino –y especialmente- cuando triunfemos. He ahí el verdadero espíritu perseverante: el que no se duerme en los laureles.

Irónicamente, el éxito puede representar un golpe del que no nos levantemos, algo que en el mundo artístico tiene su mote: ‘one hit wonder’ (maravilla de un solo éxito), designado para aquellos artistas que se consagraron con una canción pero que luego cayeron en el olvido.

En este sentido, nada más alejado de los exponentes del TEDxCibeles 2015, ya que han demostrado ser perseverantes a pesar de su éxito.

Para muestra, la breve conversación que mantuve con Juan Carlos Sebastia en una de las pausas. Ante mi pregunta sobre qué había pasado después de haber ganado el premio de la NASA me contesta muy someramente: “Bueno… este año nos hemos presentado también, con otro proyecto”. ¿Ah, si? ¿Y cómo ha ido? Pregunté con incredulidad. “Bueno… hemos quedado segundos”.

Queda claro: Juan Carlos no solo es insultantemente joven, sino maravillosamente bueno. Y perseverante.

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‘Cinco años no es nada…’

Fernando Notaro Weblog_5 años no es nada

Recuerdo perfectamente la primera vez que vi el sistema operativo Windows 3.1 y sobre todo lo que pensé (y dije): “ni loco voy a usar esto, me parece un rollo lo de las ventanas y los iconitos, quiero seguir usando ‘mi’ MS-DOS”.

Seguro que te suena familiar…

Pocos ejemplos deben de ser tan elocuentes como los de la informática y la tecnología acerca de cómo algo muy útil, funcional –y sobre todo conocido- es cambiado, dejando incluso en ridículo y haciendo olvidar a lo anterior.

Lo que no nos damos cuenta es que lo anterior sigue ‘estando allí’, sólo que ya lo hemos incorporado, ha sido partícipe de la raíz, forma parte de lo actual y por lo tanto está presente aunque no lo veamos ni nos acordemos.

Muchas veces me preguntan qué ha pasado con mi carrera como economista y qué ha sucedido con mi actividad musical, dónde quedaron. Ambas están y son parte de lo que soy, personal y profesionalmente. Diría más: todos los conocimientos, experiencias, empresas, escenarios y kilómetros recorridos están en cada una de mis palabras y actos. En cada aportación de valor.

Simplemente: mi aportación de valor se ha ido transformando.

Al igual que con el MS-DOS, es (¡en presente!) necesario actualizar, adecuar, mejorar esa aportación de valor a un mundo que se transforma y requiere de una evolución profunda especialmente en un aspecto: nosotros. Las personas.

En cada uno de estos cinco años como profesional independiente he aportado mi mejor valor poniendo el foco en las personas, sus interacciones, objetivos y anhelos. En definitiva, en sus propias transformaciones y las de sus empresas, individuales o colectivas.

Transformaciones que se traducen en más de 1.100 horas de coaching certificadas, 225 personas en programas de recolocación o emprendimiento, cientos de horas de formación impartida; programas de desarrollo, assessment y development centers, management audits, 360º…; para una cincuentena de empresas u organizaciones, privadas y también públicas.

Cinco años que han ido en paralelo a este Weblog: casi 100 posts publicados, 400 comentarios recibidos y unos 200 suscriptores!

Por todo ello, no puedo menos que agradecer a cada una de las personas que han generado estos logros, en cada una de las interacciones, acciones e intervenciones. Porque gracias a ellas yo también he forjado mi propia transformación, mi propio crecimiento. Profesional y personal.

Para celebrar estos cinco años, en este post quiero materializar ese agradecimiento a través de las dos formas de comunicación que prefiero ejercer: la música y la palabra.

Para la primera, dejo una grabación que hice de una de las obras más conocida -y maravillosa- de Claude Debussy, precisamente uno de los compositores más transformadores que ha habido, en ese tránsito del siglo XIX al XX tan removedor. La grabación está sin masterizar, así que sube un poco el volumen.

Esta es mi versión de Clair de LuneSuite Bergamasque_Debussy_by FNotaro

Para lo segundo, dejo como síntesis de estos cinco años de blog, una selección de cinco posts que resumen en buena medida mi intención al crearlo:

* El silencio y el callar

* El poder de ‘Va, pensiero’

* Cien/Cero

* Liderando violetas

* Benedetti 5.1

Y uno adicional, que siempre viene bien en estas fechas: Y por siempre vivirán

Espero que ambos obsequios te gusten y te inspiren.

Mi anhelo es que el 2015 siga siendo un año de transformación. Para todos. Para bien.

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Hablo tu idioma: MIDI y PNL

midi connection_fernandonotaro.com

La tecnología MIDI (Musical Instrument Digital Interface), desarrollada hace poco más de 30 años, representa el hito más revolucionario en la generación, producción y ejecución de la música de todos los tiempos, sin exagerar. Fue creada inicialmente como un estándar para la interconexión entre instrumentos electrónicos, de modo que  pudiesen ‘entender y comunicarse’ unos con otros, independientemente de su marca o modelo (*).

En especial en el caso de los sintetizadores, que eran en su mayoría monofónicos o con poca polifonía, pudieron a partir de entonces interconectarse aumentando exponencialmente sus posibilidades, lo que dio lugar entre otros a la característica riqueza sonora de la música de los ’80.

El MIDI permitió, en paralelo al desarrollo de los ordenadores, la utilización de PC’s para escribir, componer y grabar música, al más alto nivel o aún sin tener la más mínima noción sobre notación musical, simplemente tocando.

Con el devenir de los años, los instrumentos musicales tradicionales como un piano acústico o una guitarra española, la propia voz –o incluso la ropa!– han podido conectarse en forma MIDI, lo que significa que pueden comunicarse y ser entendidos por cualquier otro instrumento o aparato digital.

En otras palabras: el MIDI, con su modesta conexión de ‘5 pinchitos’ y sus 16 canales (los mismos desde que fuera creado) ha logrado hacer hablar el mismo idioma a cualquier dispositivo que esté conectado. Literalmente, se trata de un traductor a un idioma universal que tiene la característica singular de estar presente cada día ‘delante de nuestras orejas’ sin que nos demos cuenta: cada vez que escuchamos una sintonía, canción,  jingle publicitario, melodía del móvil, vemos una serie o una peli. Está allí pero no somos conscientes.

¿Qué sucedería si las personas dispusiésemos de un sistema que nos permitiese conectar y entendernos mejor, ‘hablar el mismo idioma’ de forma de comunicarnos e interactuar más eficazmente?

La respuesta a esta cuestión está resuelta a través de una disciplina, la PNL: Programación Neurolingüística, casualmente desarrollada también desde hace poco más de treinta años (**). Uno de sus aportes principales es hacer entender mejor la forma de comunicarse de las personas.

De acuerdo con la PNL, a medida que nuestros sentidos recolectan la información sobre el mundo exterior, nuestro cerebro la codifica del mismo modo en que fue obtenida. Por ejemplo, cuando recibimos información visualmente, el cerebro codifica esta información como una imagen, cuando la información es auditiva, la codifica con sonidos o palabras. De tal forma, cuando recuperamos esa información, el cerebro accede al recuerdo y lo expresa del mismo modo en que guardó la información (***).

A este mecanismo se le denomina “Sistema de Representación” y surge del hecho de que re- presentamos la información. Los tres sistemas de representación más importantes son el Visual, el Auditivo y el Kinestésico (referido a sensaciones, el tacto o el movimiento).

Todas las personas utilizamos estos sistemas de representación y somos capaces de cambiar de un sistema a otro, de acuerdo con la situación que estemos enfrentando en determinado momento. Pero lo más interesante es que todos tenemos un sistema preferente, es decir cada persona privilegia un sistema de representación por encima de los otros.

Esto tiene consecuencias directas sobre nuestra forma de comunicarnos, ya que el sistema de representación preferente aflora en nuestras palabras. Si pensamos en términos de imágenes, sonidos o sensaciones, aparecerá en nuestro lenguaje (****).

Dicho de otra forma: cada vez que abrimos la boca desvelamos verbalmente nuestra forma preferente de asimilación y procesamiento de la información.

Por lo tanto si escuchamos atentamente los predicados, verbos y adjetivos que utiliza una persona podemos descubrir su sistema de representación principal. O lo que es más importante, podemos obtener un indicador significativo de cómo esa persona construye su realidad interna y en consecuencia, cómo entiende el mundo.

Esto es de enorme valor para ayudarnos a sintonizar, conectar y comunicarnos más eficazmente con nuestro interlocutor, pudiendo entenderle mejor, devolver nuestras palabras de acuerdo a su sistema de representación y en definitiva tener más probabilidad de que  la otra persona nos entienda mejor.

Los seres humanos tenemos por tanto la posibilidad de contar con nuestra propia ‘conexión MIDI’, hablar el mismo idioma, adecuando y acompasando los sistemas de representación al de nuestros interlocutores.

Adicionalmente al lenguaje, existe otro indicador muy demostrativo de los sistemas de representación: el movimiento ocular.

Si los ojos ‘son el espejo del alma’, nunca mejor dicho: la dirección de los ojos al expresarnos está correlacionada con los procesos internos y externos que revelan los sistemas de representación. Es decir, existen patrones en el movimiento ocular que permiten reconocer cómo se está procesando la información en ese momento, si en forma visual, auditiva o kinestésica e incluso si es de forma recordada o creada.

Sintéticamente (y para las personas diestras):

  • Hacia arriba y su izquierda: visual recordado
  • Hacia arriba y su derecha: visual creada
  • Al mismo nivel y su izquierda: auditivo recordado
  • Al mismo nivel y su derecha: auditivo creado
  • Hacia abajo y su izquierda: diálogo interno, generalmente en una combinación de sentidos.
  • Hacia abajo y su derecha: kinestésico.

En las personas zurdas, ocurre en el lado contrario.

Si bien podría parecer algo complicado de detectar, muchas personas ponen los ojos en posición antes de hablar, lo que genera una buena  oportunidad de saber el sistema de representación que van a utilizar.

En definitiva, tanto por las claves en el lenguaje como por los movimientos oculares, podremos acceder a los sistemas de representación de las demás personas y entablar así una comunicación y conexión más fluida, productiva y eficaz.

Lamentablemente y en una irónica analogía con la tecnología MIDI, los sistemas de representación están presentes delante nuestro todos los días sin que seamos conscientes de su existencia.

A esta altura de su desarrollo, los conocimientos, técnicas y herramientas de la PNL tendrían que formar parte de la educación formal en las escuelas. Cada vez es más necesaria una interconexión, que al igual que con el MIDI, aumente exponencialmente las posibilidades de entendimiento y creación entre las personas.

La buena noticia es que cada día la PNL se difunde más.

Por cierto… ¿eres Visual, Auditiv@ o Kinestésic@?

__

(*) La creación del MIDI también se destaca notablemente por representar un ejemplo estupendo -y precursor- del cambio de mentalidad que demanda el siglo XXI: grandes corporaciones competidoras (entre ellas Yamaha, Kawai y Roland) se sentaron en una mesa para acordar un estándar sobre el que no se reclamaran royalties, es decir, público y abierto. Espíritu de conexión y colaboración que hizo ganar a todos de una forma seguramente insospechada, en especial a los propios músicos.

(**) La PNL se centra fundamentalmente en el estudio de la excelencia y su emulación. Constituye un modelo, formal y dinámico de cómo funciona la mente y la percepción humana, cómo se procesa la información y la experiencia y las diversas implicaciones que esto tiene para alcanzar resultados. Su gran virtud es que no sólo ofrece una base teórica avanzada, sino también –y especialmente- una serie de técnicas para producir cambios personales.

(***) En otras palabras y haciendo una analogía: si escribo un texto utilizando MS Word, para guardarlo utilizo un archivo del formato Word y lo recupero mediante el mismo formato y programa.

(****) Por ejemplo si alguien emplea frecuentemente términos como aclararse, admirar, asomar, borroso, brillante, claro, destellar, desaparecer, enfocar, iluminar, imagen, mirar, ojeada, oscuro, parecer, pintoresco, presenciar, reflejar, relucir, ver, visualizar o utiliza las expresiones como un buen vistazo, me parece, vista de pájaro, alcanzar a ver, visión despejada, visión panorámica, visión de futuro, coincidir con la mirada, poner en perspectiva, idea borrosa, a la luz de, en vista de, a simple vista, dar una imagen, evidentemente, mira si te va bien, echar una ojeada, bien definido, etc. nos dan una clave importante (llamadas Marcadores Lingüísticos) acerca de que su sistema preferente es el Visual.

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